La Sexta Extinción
Ha habido periodos de tiempo durante la historia de la vida en nuestro planeta en los que, por razones internas o externas, se ha extinguido más de la mitad de las especies que lo poblaban. A estos periodos de tiempo se les ha llamado Extinciones masivas, y cada vez hay más evidencias de que llevamos una decena de miles de años viviendo la que será la sexta gran extinción masiva de las especies.
Pero antes de hablar de ésta sexta extinción hablemos un poco de las cinco anteriores.
La primera extinción tuvo lugar hace 444 millones de años. Fue en la transición entre los períodos Ordovícico y Silúrico, y está compuesta de dos grandes extinciones, llamadas extinciones masivas del Ordovícico-Silúrico. El primer evento ocurrió cuando los hábitats marinos cambiaron drásticamente al descender el nivel del mar durante una era glacial, y segundo ocurrió entre quinientos mil y un millón de años más tarde, al crecer el nivel del mar rápidamente cuando el periodo glacial fue remitiendo y los hielos comenzaron a derretirse.
Hace 360 millones de años se produjo la segunda extinción masiva, la del Devónico, en la transición entre los períodos Devónico y Carbonífero. En esta extinción cuyas causas aun no sabemos se perdieron el 70% de las especies. Lo único que sabemos de éste evento es que probablemente duró unos tres millones de años.
La tercera extinción tuvo lugar hace 251 millones de años. La extinción masiva del Pérmico-Triásico es la mayor de las que ha sufrido la tierra. El 95% de las especies marinas se extinguieron, desapareció el 53% de las familias biológicas marinas, el 84% de los géneros marinos y aproximadamente el 70% de las especies terrestres (incluyendo plantas, insectos y vertebrados).
La cuarta extinción masiva fue la del Triásico-Jurásico y tuvo lugar hace 210 millones de años. Se extinguieron varios grupos de arcosaurios, de los cuales solo sobrevivieron tres: Crocodilios, Dinosaurios y Pterosaurios. También destaca la extinción total de los sinápsidos no mamíferos como el Thrinaxodon. La causa fue probablemente volcánica.
Hace 65 millones de años tuvo lugar la quinta y más famosa de las extinciones masivas, la del Cretácico-Terciario. Presumiblemente fue provocada por la caída de un gran meteorito en la tierra y desaparecieron cerca del 75% de las especies, incluyendo los dinosaurios.
A diferencia de las cinco extinciones masivas anteriores, la sexta no está teniendo lugar por culpa de factores climáticos o cósmicos, sino por la acción de una sola especie. La sexta extinción aun no tiene nombre pero su primera fase comenzó hace alrededor de 100000 años con la aparición de la especie animal más destructiva que ha conocido el planeta tierra: el homo sapiens. Durante ésta fase nuestra especie ha perturbado los ecosistemas a base de caza masiva y ha propagado enfermedades letales para el resto de especies animales.
Y hace 10000 años, cuando el humano empezó a desarrollar la agricultura, la sexta extinción entró en su segunda y más mortífera fase. En este periodo de tiempo el ser humano ha transformado el paisaje, sobreexplotado especies animales, contaminado el planeta e introducido especies exóticas que han destruido ecosistemas autóctonos.
Aún no sabemos a ciencia cierta si esta extinción será la que acabe definitivamente con la vida en nuestro planeta, pero para salvar la biodiversidad de la tierra hay solo dos caminos frente a nosotros. El primer camino es el más utópico, y sería el de la redención. El ser humano se daría cuenta de lo que está haciendo y cambiaría sus hábitos. Lo sé, es muy improbable pero es que el segundo camino, el que sin duda es el mejor para el resto de habitantes de la tierra, es el de nuestra propia extinción.
¿Qué preferimos, abrir los ojos o seguir el camino que va a llevarnos a nuestra autodestrucción? Si algo hay que tener claro es que no podemos seguir cerrando nuestra mente y destruyendo el planeta mientras nos vemos a nosotros mismos como los buenos de la película, porque eso no es así. Somos el cáncer de la tierra, los parásitos que le están bebiendo la sangre hasta dejarla seca, y o mucho cambiamos o para cuando queramos reaccionar ya será demasiado tarde.
Para terminar este artículo os dejo un pequeño vídeo-homenaje en el que se recuerda una minúscula parte de las especies con las que hemos acabado recientemente. Espero que a más de uno le sirva para reflexionar.








